SABES AMIGA

SABES AMIGO….

Con el transcurrir de los días, de las horas, de los minutos, de los segundos… en mi mente hay una idea que no quiere salir de ahí, no me deja tranquila, no me da sosiego, no me da paz, y revolotea de aquí para allá, de allá para acá, de un lado a otro sin encontrar una respuesta que mitigue su pena.
Ya se, que yo no soy quien para decírtelo, ni quien para exigir una respuesta, pero ya no aguanto más, la incertidumbre me carcome más y más día a día, mientras que la profundidad de tu recuerdo se desvanece con la inmensidad de tu ingratitud dejando tras sí huellas de amargura y es que no se qué hice para no merecerte ni un saludo, ni una llamada, ni siquiera un hola por error…
Sabes amigo, siempre me hubiera gustado oír tu voz, saber cómo estabas, o por lo menos saber que estabas bien, me hubiera conformado con un simple “hola”, y aunque siempre lo estuve esperando nunca llegó. Me hubiera encantado saber que a pesar de la distancia mi recuerdo aún permanecía en ti, me hubiera gustado compartir mi mundo contigo y que tu hubieras compartido el tuyo conmigo, y así hubiéramos hecho un solo mundo para los dos…; en fin me hubiera gustado preguntarte algunas cosas, así tuviera que aguardar mientras me respondías, pero jamás sucedió lo que esperaba.
Yo se que en este asunto no me puedo lavar las manos así como así, yo he cometido varios delitos y estoy dispuesta a asumir mis culpas.
Sabes amigo, soy culpable de preguntarle siempre a la luna si de pronto en las noches al reflejarse en el mar te ha visto, si quizás alguna vez un destello de su luz ha irradiado tu mirada, pero ella cansada ya de mi insistencia, esconde su rostro de mi, haciendo mis noches más negras y sombrías.
Sabes amigo, le pregunte también a las estrellas si quizás ellas habían alumbrado el camino por donde tú vas, pero también se alejaron sin darme respuesta alguna.
Sabes amigo le pregunté al sol si al asomarse en tu ventana, había bañado tu rostro con su fulgor, pero como todos buscó un pretexto para evadirme.
Sabes amigo, cansada de buscarte, opté por preguntarle a la arena, si tal vez habías dejado alguna huella sobre ella que me condujera hacia ti, lo único que me pudo decir, es que un día estuviste ahí por un momento, pero luego te marchaste rápido dejando solo huellas superficiales que el viento y la brisa fueron borrando poco a poco, sembrando a su vez olvido.
Sabes amigo, no quiero que tomes esto como un reclamo ni mucho menos, tan solo quería mitigar un poco mi pena y te ofrezco disculpas si con mis palabras causo incomodidad en ti (y si es así me gustaría saberlo) o de pronto te hago sentir mal lo cual no es mi intención, discúlpame por decir “mi verdad”, por desahogarme de esta forma a través de estas absurdas líneas, pero en realidad estoy algo aturdida, aunque eso no es algo nuevo, sabes amigo, realmente, estoy así desde cierto día, no se si te acuerdes, (por mi parte yo si estoy llena de recuerdos) pero todo empezó un día en que sin esperármelo llegaste a mi vida , rompiendo mis esquemas, creando un caos en mi mundo y neutralizando mi existir, lástima que todo tiene un efecto límite, que se corta con el abismo del olvido y el mar de la ausencia.
Me despido, esperando utópicamente algún día poder obtener una respuesta, tu respuesta, claro está si no quieres volver a tratarme o volver a saber algo de mi, volver a hablarme, es comprensible no te preocupes (de pronto todo esto ya lo habías empezado a hacer, y yo no me había dado cuenta), si es así, solo te pido un último favor házmelo saber, no prolongues más mi espera.

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